30 Minutos (Re-Birth)

19 mayo, 2006

Un mal dia

- Mierda!
Fue todo lo que Tulip acertó a decir cuando al entrar en el apartamento que compartía con Griselda se encontró a esta desnuda, tumbada sobre el sofá con las piernas abiertas en dirección a la puerta y masturbándose. Griselda se sentó en el sofá de un salto al oír el grito, tapándose con un cojín, sintiendo que un gran calor la inundaba toda la cara, a medias por la vergüenza y el susto. Se podían oír gemidos que salían de los altavoces de un portátil colocado en el suelo, y que obviamente estaba reproduciendo una película porno.
- Menudo susto, casi me matas. – Dijo, poniéndose una mano en el pecho.
- Para susto el que me he llevado yo, una no espera encontrarse ese espectáculo cuando entra en casa. – Contestó Tulip con su suave acento, mientras se dirigía al sofá para sentarse al al do de su compañera.
Griselda apagó el portátil y se dirigió a su cuarto.
- No te esperaba hasta la noche – Gritó mientras se ponía una camiseta vieja y unas bragas, luego se dirigió al salón, mientras aún esperaba respuesta.
- Ya, yo tampoco esperaba llegar hasta esta noche, pero ha llegado su esposa. Ha sido uno de los peores momentos de toda mi vida, por que además nos ha pillado en pleno lió. Yo estaba senada en una silla, cabalgando, con su marido dentro de mi culo sentado debajo de mi. Así que he cogido toda mi ropa y he salido corriendo - Griselda seria incapaz de hacer una aseveración como la que acababa de oír, pero Tulip la había acostumbrado a todo.
- Deberías dejarle, de verdad que no acabo de entender por que no lo has hecho todavía. Te dice que esta separado de su esposa, y sin embargo, sigue viviendo con ella, eso no es normal.
- Mi querida Gris, no puedo dejarle, tiene una bañera en su casa, y un jardín, perlo la bañera es lo mejor. Sin duda.
- Pues no lo entiendo.
- En Dublín yo tenia bañera, es un lujo, pero yo tenia una. Me encantaba pasar allí horas, en el calorcito de mi cuarto de baño, era como estar en otra parte, y sin embargo aquí apenas existen. Y no sabes lo que es quedar con este hombre y pasar un rato en su bañera a su lado. Además, conmigo es encantador y no tengo problemas con él, no me importaría empezar una relación seria, pero su ex esta loca, se tendría que haber marchado hace mucho. Hoy, por ejemplo, se supone que estaba en no-se-donde, muy lejos, y además, cuando ha entrado, simplemente nos ha dado las buenas tardes y se ha sentado en el salón a ver la tele. ¿Tú harías algo así?
Griselada no podía ni entender lo que Tulip la estaba contando pero la vio muy abatida, así que la abrazó durante un rato y después pasaron el resto del día viendo la tele.

12 mayo, 2006

Oso

ESTA INSTALADO STOP ESTOY INSTALADO

Por fin llegaba el telegrama. Oso no confiaba en la tecnología, prefería los sistemas mas antiguos, que suelen ser mas seguros. Cualquier tonto puede leer tu e-mail, escuchar tu teléfono, incluso tu móvil, leer tus faxes antes incluso de que tu mismo los recibas, pero ya nadie se molesta en investigar dentro de las oficinas de correos. ¿Quién manda hoy en día un telegrama?. Aquella nota significaba que Aníbal había encontrado una casa en Cancún y que había preparado todo el sistema informático y de comunicaciones. Ahora le tocaba a él actuar. Una cadena hotelera les había contratado para que comprobasen la seguridad informática de uno de sus establecimientos a espaldas del departamento informático de la propia cadena hotelera, así que había que tomar todas las precauciones del mundo por que no le apetecía que sus jefes también quisieran probar lo buenos que son sus dos nuevos auditores en seguridad y les pillasen con el culo al aire. A los dos los esperan dos días de trabajo y tres semanas de vacaciones en un hotel de lujo. No puede evitar sonreír cuando recuerda la gente que le acusaba de empollón y de bicho raro en el colegio.

08 mayo, 2006

Playa

- Os invito a cenar, es lo menos que puedo hacer para devolveros el favor.
Cuando salieron de la oficina postal se dirigieron a un restaurante a comer algo. Nadie miró el precio del menú, a ellas no las importaba por que pagaba él, a él no le importaba por que pagaba su jefe. Durante la cena supo que la pelirroja se llamaba Tulip era irlandesa, y llevaba dos años viviendo en Cancún. La morena era mexicana, de San Luis Potosí, y se llamaba Griselda, llevaba en Cancún siete meses y trabajaba como animadora en un hotel. Ellas supieron que a él le llamaban Aníbal desde niño, se lo pusieron sus compañeros de colegio por el protagonista de una serie de televisión y al final se quedó con ese apodo, también confirmaron que era español, lo sospechaban por el acento, y que estaba allí por motivos de trabajo.
Cuando acabaron de cenar se fueron a tomar unos tequilas y unas cuantas cervezas a distintos sitios por toda la ciudad. Acabaron la noche sentados en la playa. Aníbal sacó dos cigarros de un paquete de Marlboro, se los llevó a los labios y los encendió juntos de una sola calada, después le puso uno de los cigarros en la boca a cada una de las chicas y por último sacó otro cigarro para él.
- Creo que esta ciudad me va a gustar mucho.

03 mayo, 2006

Telegrama

Buscó un refugio debajo de un toldo por que empezó a sentirse un poco ridículo al sentir las miradas de la gente que ya había encontrado algún sitio donde guarecerse.
Tiró el cigarro mojado y casi al instante una mano desconocida le ofreció un paquete de tabaco abierto.
- ¿Quieres uno? – Miró al paquete de tabaco y a la mano que lo aferraba, después una muñeca, un brazo, un codo, un antebrazo, un hombro desnudo, un cuello, y al fin dio con la boca que había dicho aquella frase. La boca pertenecía a una cara femenina que estaba enmarcada en una melena negra.
- Gracias – Dijo él aceptando un cigarrillo. Ella le ofreció uno mas, encendido y a la mitad, para que pudiese encender el que acababa de coger.
- Te gusta mojarte ¿eh?, te has puesto hecho una sopa – Esta frase la dijo una pelirroja pecosa que estaba al lado de la morena.
El exhaló la primera calada que le había dado al cigarrillo, devolviendo a la morena el cigarro que esta le había prestado.
- Oíd ¿no sabréis donde hay una oficina de correos? Necesito poner un telegrama y se me esta haciendo algo tarde. – Esta frase la dijo con un ojo completamente cerrado por que el humo le había cegado.
- Si, aunque te pilla un poco retirado de aquí.- dijo la morena con franqueza.
- Entonces creo que cogeré un taxi.
- En esta ciudad y con la que esta cayendo, no vas a encontrar taxi.
- aunque si te corre mucha prisa podemos acercarte nosotras. – El miró los ojos verde clorofila de la pelirroja, que era la que había dicho esto último.
El aceptó, tenia que aceptar, el telegrama tenia que salir ese mismo día.

02 mayo, 2006

Lluvia

Cuando sintió el frió húmedo en los pies se dio cuenta que se había puesto las sandalias brasileñas. Nunca le había gustado llevar los pies al aire y siempre los llevaba encerrados en unas deportivas. Y sin embargo, hacia unas semanas había descubierto el placer que daban las sandalias brasileñas, la sensación absoluta de desnudez, y esa caricia casi erótica que la cinta le hacia entre los dedos pulgar e índice. Además estaba descubriendo una sensación nueva, nunca había sentido el agua de lluvia mojando sus pies. Era una lluvia rabiosa de verano, de las que no avisan, y que parece que va a caer un océano del cielo. El cigarro que iba fumando se le apagó, y todo él estaba completamente empapado, aunque no notó nada por que todo su cerebro estaba concentrado en sentir la lluvia colándose entre los dedos de sus pies.

14 noviembre, 2005

extremos

Voy a contaros una historia sobre unas mujeres aparentemente liberadas sexualmente, pero que dependen profundamente de los hombres, incluso la mas liberada, cuya misión es la de escandalizar al. En esta historia, además, los hombres de se dividen en dos tipos, por un lado están los maduros, que son los que seducen y cortejan a las mujeres, y ellas siempre caen en sus redes y siempre acaban engañadas, y por otro lado están los jóvenes, que son solo cachorros aprendices de la vida sexual, que son el hazmerreír de las mujeres protagonistas y los posibles alumnos de los hombres maduros. Como es de suponer, hay fuertes relaciones de dominación-sumisión entre hombres y mujeres. Si, ya se, os estáis preguntando que si estoy hablando de un relato del ultra machista Marques de Sade, pues no, estoy hablando de la ultra feminista “sexo en Nueva York”

11 noviembre, 2005

Mejor lo dejamos

Aquella noche estaba extraña conmigo. A penas me hablo, se mostraba distante, se refugiaba en sus amigas, parecíamos dos desconocidos, o dos niños que hubiesen hecho una travesura juntos y no se atreviesen a mirarse a la cara. Cuando terminó la noche me ofrecí a acompañarla a casa, como cada vez que salíamos. Ella no quería y se mostraba reticente, yo si quería, sobre todo por que al día siguiente se iba de vacaciones y a mi me apetecía despedirme de ella. En cuanto estuvimos solos en el portal de su casa me dijo que me dejaba. No me ido mas explicaciones ni yo se las pedí. La di dos besos en la mejilla, como si lo que paso los dos últimos meses entre nosotros no hubiese existido, me metí las manos en los bolsillos y me marche. No llore ni luche, trate de aguantar el dolor. Lo que mas me jodío fue que a la semana siguiente me daban las llaves de mi nueva casa y ahora no tendria a nadie con quien disfrutar los fines de semana.