Mejor lo dejamos
Aquella noche estaba extraña conmigo. A penas me hablo, se mostraba distante, se refugiaba en sus amigas, parecíamos dos desconocidos, o dos niños que hubiesen hecho una travesura juntos y no se atreviesen a mirarse a la cara. Cuando terminó la noche me ofrecí a acompañarla a casa, como cada vez que salíamos. Ella no quería y se mostraba reticente, yo si quería, sobre todo por que al día siguiente se iba de vacaciones y a mi me apetecía despedirme de ella. En cuanto estuvimos solos en el portal de su casa me dijo que me dejaba. No me ido mas explicaciones ni yo se las pedí. La di dos besos en la mejilla, como si lo que paso los dos últimos meses entre nosotros no hubiese existido, me metí las manos en los bolsillos y me marche. No llore ni luche, trate de aguantar el dolor. Lo que mas me jodío fue que a la semana siguiente me daban las llaves de mi nueva casa y ahora no tendria a nadie con quien disfrutar los fines de semana.

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