Ella le enseñó a manipular un clítoris con sus manos. Fue después de una fiesta, al final no habían camas suficientes y acabaron durmiendo juntos ella, su hermana y el, pero antes de dormirse ella le enseño como dar placer a una mujer, y el sintió por primera vez el estremecimiento de una mujer al tener un orgasmo.
Un par de semanas mas tarde ella le ayudo a perder la virginidad, ella no lo era desde hacia un par de años, pero su experiencia no iba mucho mas allá de la posición del misionero. Aquella tarde de un domingo de ramos los dos quedaron igualados en conocimientos, por eso, el resto del camino lo emprenderían juntos.
El aprendió cual era el sabor de un clítoris, o si prefería un pubis peludo o muy rasurado para determinadas cosas. Ella también aprendió cual era el sabor de un pene, y tiempo mas tarde supo a que sabia el semen. Al principio aprovechaban cualquier banco oscuro de cualquier parque poco transitado para darse lecciones mutuas, aunque sin duda preferían una cama y la intimidad de un dormitorio.
Fueron pasando los años, y las lecciones ganaban en complejidad.
En verano, si ella llevaba falda y pasaban por una calle poco transitada, solía quitarse las bragas entre dos coches o a veces sobre la marcha, sin esconderse, después se las daba a el para que las guardase. El 31 de diciembre era el día sin ropa interior, ella no se ponía sujetador, y cada año el la regalaba un par de medias y un liguero, que era lo único que se ponía debajo de algún vestido nuevo.
Los años pasaron y se fueron a vivir juntos abandonando el ruido del centro de la ciudad por la tranquilidad de una ciudad dormitorio. Pero no se fueron a vivir solos, el aburrimiento se instalo con ellos.
Una tarde de sexo el la pidió una felación, y ella le contesto que ya se la había chupado la semana pasada y que no pensaba volver a hacerlo hasta por lo menos dentro de otra semana.
Las cosas dejaron de ir bien, ya no había nada que aprender, o quizá ninguno tenia ganas de seguir enseñando.
Comenzaron los reproches, ella le decía que había engordado y que ya no tenia su esplendido cuerpo por su culpa, por que el la pidió que empezara a tomar la píldora, y todas aquellas hormonas la habían hecho engordar. Si por ella hubiese sido seguirían dando marcha atrás en cada polvo.
El la reprochaba que habían demasiados reproches en sus vidas.
Tres meses después de separarse ella se quedo embarazada. Alguien no debió dar marcha atrás a tiempo.