30 Minutos (Re-Birth)

31 marzo, 2005

5 balas

Su mirada era oscura a pesar de la claridad de sus ojos.
- Señores, somos cinco, igual que las balas que puede cargar un revolver. En este juego no hay ganadores, solo un perdedor.
Tenia el pelo largo, a la altura del mentón, y el flequillo le tapaba media cara lo que le daba un aspecto aun mas siniestro.
- Les recuerdo las reglas, en la caja de smint hay cuatro cuartos de pastilla y un caramelo, por turnos cada uno pulsara el gatillo de la caja. Buena suerte a todos, y besos frescos al perdedor.
Track, track, track, el primer jugador removió la caja, pulso el gatillo y dejo que el contenido cayese directamente en su boca, el sabor dulce sobre su lengua no dejaba dudas, el era el perdedor. El resto disfrutaron de su cuarto de pastilla.
- La próxima ronda dentro de 45 minutos. ¿A que local vamos?.

prescripcion medica

El medico me ha puesto a dieta. No es un mal régimen de comidas, es fácil de seguir, básicamente puedo beber agua, y si quiero algo de alimento puedo echar una bolsita de te. Es una dieta hipocalórica con la que no se si voy a poder. Dicen que el hombre puede vivir tres semanas sin ingerir alimento alguno, prueba de ello es Ghandi, pero claro, este hombre luchaba por algo, no se, puede que si los ingleses volvieran a invadir la India quizás yo también tuviese una motivación, por que por el peñón de Gibraltar no se si acaba de merecer la pena tanto esfuerzo.
Y sin embargo no es el hambre lo que peor llevo, si no todas las pequeñas adicciones alimenticias, como el chocolate o la cafeína, claro que si pude dejar la cocaína, podré dejar lo demás, de lo que no me acuerdo es de donde lo deje todo.
Los días ahora se me hacen mucho mas largos, mas que nada por que comer acompaña mucho. Pero estoy seguro de que sobreviviré.

23 marzo, 2005

noche de concierto

Íbamos a tocar en un sitio precioso, era una plaza con un gran árbol plantado en medio, el templete era de hierro forjado. Era una noche calida del final del verano y ya estábamos todos muy cansados por que habíamos dado conciertos casi a diario durante toda la temporada. Iba a ser un gran concierto.

Ella había estado conmigo el ultimo mes, apoyándome como clarinete tercero, a pesar de que en la banda de su pueblo era la concertino. Antes del concierto habíamos hablado de trivialidades, así nos habíamos pasado el ultimo mes, desde que nos conocimos. Me gustaba hablar con ella, sobre todo me gustaba lo elegantemente gamberra que podía llegar a ser.

Era una noche preciosa, la calida brisa traía un aroma embriagador a sándalo que lo inundaba todo. Íbamos a empezar, coloque la partitura sobre el atril que compartíamos, lo que nos obligaba a tocar muy juntos. Vio el titulo, era una zarzuela, ella nunca conocía los repertorios, nunca ensayaba con nosotros. Me dijo que esa pieza era muy bonita, era una historia de amor. Empezamos, y cuando llego su parte favorita dejo de tocar y empezó a cantarme al oído mientras yo seguía intentando no fallar ninguna nota. Era la historia de una molinera enamorada.

Me dio su numero de teléfono, habíamos quedado en vernos el sábado. Perdí el trozo de partitura en el que me lo había anotado y nunca mas volví a saber de ella.

22 marzo, 2005

adicciones

- Oye, ¿por qué no me invitas a un tirito?
- ¿y a ti quien te ha dicho que llevo perico encima?
- hombre, ya nos conocemos y te he visto salir del vater...
- No se, ¿tu crees que debo invitarte? Yo te lo he pedido muchas veces y nuca has querido invitarme.
- Si, pero otras muchas si que te he invitado. Además, si quieres, hoy pago yo las copas.
- no, no, hoy tengo pasta suficiente para pagarme todas las copas y la cocaína que necesito, no quiero que me pagues nada. Pero bueno, mira, podemos hacer una cosa, te voy a invitar, pero lo llevo todo en una roca, así que me va a costar sacar dos rallas por que hay que deshacerlo, no veas que calidad, así que mientras yo lo voy preparando tu me la vas chupando.
- ¿pero que dices? ¿como eres así de cerdo?
- tu veras, pero es todo una roca, imagínate su pureza.
- ... vale, pero de esto que no sepa nada mi novia, ella cree que he dejado de ponerme.
- Tranquilo, David, de esto no se va a enterar nadie.

21 marzo, 2005

diez años

Ella le enseñó a manipular un clítoris con sus manos. Fue después de una fiesta, al final no habían camas suficientes y acabaron durmiendo juntos ella, su hermana y el, pero antes de dormirse ella le enseño como dar placer a una mujer, y el sintió por primera vez el estremecimiento de una mujer al tener un orgasmo.
Un par de semanas mas tarde ella le ayudo a perder la virginidad, ella no lo era desde hacia un par de años, pero su experiencia no iba mucho mas allá de la posición del misionero. Aquella tarde de un domingo de ramos los dos quedaron igualados en conocimientos, por eso, el resto del camino lo emprenderían juntos.
El aprendió cual era el sabor de un clítoris, o si prefería un pubis peludo o muy rasurado para determinadas cosas. Ella también aprendió cual era el sabor de un pene, y tiempo mas tarde supo a que sabia el semen. Al principio aprovechaban cualquier banco oscuro de cualquier parque poco transitado para darse lecciones mutuas, aunque sin duda preferían una cama y la intimidad de un dormitorio.
Fueron pasando los años, y las lecciones ganaban en complejidad.
En verano, si ella llevaba falda y pasaban por una calle poco transitada, solía quitarse las bragas entre dos coches o a veces sobre la marcha, sin esconderse, después se las daba a el para que las guardase. El 31 de diciembre era el día sin ropa interior, ella no se ponía sujetador, y cada año el la regalaba un par de medias y un liguero, que era lo único que se ponía debajo de algún vestido nuevo.
Los años pasaron y se fueron a vivir juntos abandonando el ruido del centro de la ciudad por la tranquilidad de una ciudad dormitorio. Pero no se fueron a vivir solos, el aburrimiento se instalo con ellos.
Una tarde de sexo el la pidió una felación, y ella le contesto que ya se la había chupado la semana pasada y que no pensaba volver a hacerlo hasta por lo menos dentro de otra semana.
Las cosas dejaron de ir bien, ya no había nada que aprender, o quizá ninguno tenia ganas de seguir enseñando.
Comenzaron los reproches, ella le decía que había engordado y que ya no tenia su esplendido cuerpo por su culpa, por que el la pidió que empezara a tomar la píldora, y todas aquellas hormonas la habían hecho engordar. Si por ella hubiese sido seguirían dando marcha atrás en cada polvo.
El la reprochaba que habían demasiados reproches en sus vidas.
Tres meses después de separarse ella se quedo embarazada. Alguien no debió dar marcha atrás a tiempo.

18 marzo, 2005

Marques de Vadillo

Aquella noche recorrimos todo Madrid besándonos en cualquier esquina, en todos los portales intentaba descubrir el tacto de algún rincón de su cuerpo que aun no hubiese explorado. Me gustaba besarla y abrazarla, me gustaba sentir su cuerpo siempre calido muy cerca del mío, y durante cerca de dos meses pude disfrutar de ese privilegio. Siempre quería saber como se había levantado y quería darla los buenos días, aunque nunca llegamos a dormir juntos. Fueron dos meses en los que la felicidad la encontraba en un bar, en el banco de un parque o por una llamada al móvil, pero siempre a su lado. Nunca llegamos a expresarnos cariño con palabras, hasta que yo una noche la dije que era posible que me estuviese enamorando, empezamos una pequeña discusión hasta que yo retire aquellas palabras. No se por que las dije, creo que eran verdad, y creo que lo hice por que quería oír que ella también se estaba enamorando.
Poco tiempo después me dejó, sin darme explicaciones. Me dejó jodido y con las manos en los bolsillos.

17 marzo, 2005

enigmas en la obscuridad

Siempre hay cosas que me han molestado, por ejemplo cuando estoy con dos rubias de tetas gordas dispuestas ha hacer cualquier cosa conmigo, justo en ese momento, me molesta que suene el despertador y me tenga que levantar para ir al trabajo.
Anoche tuve un sueño algo desconcertante, en el sueño se supone que yo tenia una especie de trabajo-estudio que por otro lado se me daba muy bien, pero me cambian de profesor-jefe, y tengo que aguantar al nuevo. En ese trabajo-estudio yo me dedico a construir cosas con palabras, y además se supone que soy muy bueno, así que ese profesor-jefe me pone a prueba, me da un recorte de un periódico y me dice que tengo que desarrollar la noticia así, sobre la marcha, tengo que ir desarrollándola sin haberla leído antes, así que voy leyendo frases sueltas según voy hablando, y así voy hilando mi discurso. En el sueño me queda bien, pero a mi profesor-jefe no le gusta, dice que he usado vulgarismos, y es cierto, pero lo he hecho para enfatizar la noticia, así que mi puesto de alumno-trabajador peligra. Sin embargo, en lugar de despedirme, me regalan un búho real.
Prometo no volver a leer a Boris Vian nunca mas antes de dormir.

11 marzo, 2005

el callejon del cherry

Invite a la gente a salir del bar y fumarnos un canuto, sabia que nadie aceptaría excepto ella, pero es que era precisamente con ella con quien quería salir. Me gustaba su compañía y aprovechaba cualquier momento para estar a su lado.
Nos fuimos a la calle, a un callejón que había junto al bar. Deshice el hachis con toda la paciencia del mundo, por que la verdad es que si a mi me gustaba fumar porros era por liarlos.
En esos minutos hablamos de cualquier cosa, de casi todo, como siempre que hablábamos. Ya tenia el hachis preparado y el cigarro desecho, busque en mi cartera, pero no tenia papel, ella tampoco. No supimos que hacer.
Desde algún bar Pablo Milanes cantaba “Yolanda”. Ella se llamaba Yolanda. La mire a los ojos, creo que iba a decir algo, pero yo la bese.
El tabaco y el hachis fueron al suelo huérfanos de papel, tuve que hacerlo para poder abrazarla, pero no me importo, había estado esperando ese momento durante años.