Oso
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Por fin llegaba el telegrama. Oso no confiaba en la tecnología, prefería los sistemas mas antiguos, que suelen ser mas seguros. Cualquier tonto puede leer tu e-mail, escuchar tu teléfono, incluso tu móvil, leer tus faxes antes incluso de que tu mismo los recibas, pero ya nadie se molesta en investigar dentro de las oficinas de correos. ¿Quién manda hoy en día un telegrama?. Aquella nota significaba que Aníbal había encontrado una casa en Cancún y que había preparado todo el sistema informático y de comunicaciones. Ahora le tocaba a él actuar. Una cadena hotelera les había contratado para que comprobasen la seguridad informática de uno de sus establecimientos a espaldas del departamento informático de la propia cadena hotelera, así que había que tomar todas las precauciones del mundo por que no le apetecía que sus jefes también quisieran probar lo buenos que son sus dos nuevos auditores en seguridad y les pillasen con el culo al aire. A los dos los esperan dos días de trabajo y tres semanas de vacaciones en un hotel de lujo. No puede evitar sonreír cuando recuerda la gente que le acusaba de empollón y de bicho raro en el colegio.
Por fin llegaba el telegrama. Oso no confiaba en la tecnología, prefería los sistemas mas antiguos, que suelen ser mas seguros. Cualquier tonto puede leer tu e-mail, escuchar tu teléfono, incluso tu móvil, leer tus faxes antes incluso de que tu mismo los recibas, pero ya nadie se molesta en investigar dentro de las oficinas de correos. ¿Quién manda hoy en día un telegrama?. Aquella nota significaba que Aníbal había encontrado una casa en Cancún y que había preparado todo el sistema informático y de comunicaciones. Ahora le tocaba a él actuar. Una cadena hotelera les había contratado para que comprobasen la seguridad informática de uno de sus establecimientos a espaldas del departamento informático de la propia cadena hotelera, así que había que tomar todas las precauciones del mundo por que no le apetecía que sus jefes también quisieran probar lo buenos que son sus dos nuevos auditores en seguridad y les pillasen con el culo al aire. A los dos los esperan dos días de trabajo y tres semanas de vacaciones en un hotel de lujo. No puede evitar sonreír cuando recuerda la gente que le acusaba de empollón y de bicho raro en el colegio.

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