Telegrama
Buscó un refugio debajo de un toldo por que empezó a sentirse un poco ridículo al sentir las miradas de la gente que ya había encontrado algún sitio donde guarecerse.
Tiró el cigarro mojado y casi al instante una mano desconocida le ofreció un paquete de tabaco abierto.
- ¿Quieres uno? – Miró al paquete de tabaco y a la mano que lo aferraba, después una muñeca, un brazo, un codo, un antebrazo, un hombro desnudo, un cuello, y al fin dio con la boca que había dicho aquella frase. La boca pertenecía a una cara femenina que estaba enmarcada en una melena negra.
- Gracias – Dijo él aceptando un cigarrillo. Ella le ofreció uno mas, encendido y a la mitad, para que pudiese encender el que acababa de coger.
- Te gusta mojarte ¿eh?, te has puesto hecho una sopa – Esta frase la dijo una pelirroja pecosa que estaba al lado de la morena.
El exhaló la primera calada que le había dado al cigarrillo, devolviendo a la morena el cigarro que esta le había prestado.
- Oíd ¿no sabréis donde hay una oficina de correos? Necesito poner un telegrama y se me esta haciendo algo tarde. – Esta frase la dijo con un ojo completamente cerrado por que el humo le había cegado.
- Si, aunque te pilla un poco retirado de aquí.- dijo la morena con franqueza.
- Entonces creo que cogeré un taxi.
- En esta ciudad y con la que esta cayendo, no vas a encontrar taxi.
- aunque si te corre mucha prisa podemos acercarte nosotras. – El miró los ojos verde clorofila de la pelirroja, que era la que había dicho esto último.
El aceptó, tenia que aceptar, el telegrama tenia que salir ese mismo día.
Tiró el cigarro mojado y casi al instante una mano desconocida le ofreció un paquete de tabaco abierto.
- ¿Quieres uno? – Miró al paquete de tabaco y a la mano que lo aferraba, después una muñeca, un brazo, un codo, un antebrazo, un hombro desnudo, un cuello, y al fin dio con la boca que había dicho aquella frase. La boca pertenecía a una cara femenina que estaba enmarcada en una melena negra.
- Gracias – Dijo él aceptando un cigarrillo. Ella le ofreció uno mas, encendido y a la mitad, para que pudiese encender el que acababa de coger.
- Te gusta mojarte ¿eh?, te has puesto hecho una sopa – Esta frase la dijo una pelirroja pecosa que estaba al lado de la morena.
El exhaló la primera calada que le había dado al cigarrillo, devolviendo a la morena el cigarro que esta le había prestado.
- Oíd ¿no sabréis donde hay una oficina de correos? Necesito poner un telegrama y se me esta haciendo algo tarde. – Esta frase la dijo con un ojo completamente cerrado por que el humo le había cegado.
- Si, aunque te pilla un poco retirado de aquí.- dijo la morena con franqueza.
- Entonces creo que cogeré un taxi.
- En esta ciudad y con la que esta cayendo, no vas a encontrar taxi.
- aunque si te corre mucha prisa podemos acercarte nosotras. – El miró los ojos verde clorofila de la pelirroja, que era la que había dicho esto último.
El aceptó, tenia que aceptar, el telegrama tenia que salir ese mismo día.

<< Home