Un mal dia
- Mierda!
Fue todo lo que Tulip acertó a decir cuando al entrar en el apartamento que compartía con Griselda se encontró a esta desnuda, tumbada sobre el sofá con las piernas abiertas en dirección a la puerta y masturbándose. Griselda se sentó en el sofá de un salto al oír el grito, tapándose con un cojín, sintiendo que un gran calor la inundaba toda la cara, a medias por la vergüenza y el susto. Se podían oír gemidos que salían de los altavoces de un portátil colocado en el suelo, y que obviamente estaba reproduciendo una película porno.
- Menudo susto, casi me matas. – Dijo, poniéndose una mano en el pecho.
- Para susto el que me he llevado yo, una no espera encontrarse ese espectáculo cuando entra en casa. – Contestó Tulip con su suave acento, mientras se dirigía al sofá para sentarse al al do de su compañera.
Griselda apagó el portátil y se dirigió a su cuarto.
- No te esperaba hasta la noche – Gritó mientras se ponía una camiseta vieja y unas bragas, luego se dirigió al salón, mientras aún esperaba respuesta.
- Ya, yo tampoco esperaba llegar hasta esta noche, pero ha llegado su esposa. Ha sido uno de los peores momentos de toda mi vida, por que además nos ha pillado en pleno lió. Yo estaba senada en una silla, cabalgando, con su marido dentro de mi culo sentado debajo de mi. Así que he cogido toda mi ropa y he salido corriendo - Griselda seria incapaz de hacer una aseveración como la que acababa de oír, pero Tulip la había acostumbrado a todo.
- Deberías dejarle, de verdad que no acabo de entender por que no lo has hecho todavía. Te dice que esta separado de su esposa, y sin embargo, sigue viviendo con ella, eso no es normal.
- Mi querida Gris, no puedo dejarle, tiene una bañera en su casa, y un jardín, perlo la bañera es lo mejor. Sin duda.
- Pues no lo entiendo.
- En Dublín yo tenia bañera, es un lujo, pero yo tenia una. Me encantaba pasar allí horas, en el calorcito de mi cuarto de baño, era como estar en otra parte, y sin embargo aquí apenas existen. Y no sabes lo que es quedar con este hombre y pasar un rato en su bañera a su lado. Además, conmigo es encantador y no tengo problemas con él, no me importaría empezar una relación seria, pero su ex esta loca, se tendría que haber marchado hace mucho. Hoy, por ejemplo, se supone que estaba en no-se-donde, muy lejos, y además, cuando ha entrado, simplemente nos ha dado las buenas tardes y se ha sentado en el salón a ver la tele. ¿Tú harías algo así?
Griselada no podía ni entender lo que Tulip la estaba contando pero la vio muy abatida, así que la abrazó durante un rato y después pasaron el resto del día viendo la tele.
Fue todo lo que Tulip acertó a decir cuando al entrar en el apartamento que compartía con Griselda se encontró a esta desnuda, tumbada sobre el sofá con las piernas abiertas en dirección a la puerta y masturbándose. Griselda se sentó en el sofá de un salto al oír el grito, tapándose con un cojín, sintiendo que un gran calor la inundaba toda la cara, a medias por la vergüenza y el susto. Se podían oír gemidos que salían de los altavoces de un portátil colocado en el suelo, y que obviamente estaba reproduciendo una película porno.
- Menudo susto, casi me matas. – Dijo, poniéndose una mano en el pecho.
- Para susto el que me he llevado yo, una no espera encontrarse ese espectáculo cuando entra en casa. – Contestó Tulip con su suave acento, mientras se dirigía al sofá para sentarse al al do de su compañera.
Griselda apagó el portátil y se dirigió a su cuarto.
- No te esperaba hasta la noche – Gritó mientras se ponía una camiseta vieja y unas bragas, luego se dirigió al salón, mientras aún esperaba respuesta.
- Ya, yo tampoco esperaba llegar hasta esta noche, pero ha llegado su esposa. Ha sido uno de los peores momentos de toda mi vida, por que además nos ha pillado en pleno lió. Yo estaba senada en una silla, cabalgando, con su marido dentro de mi culo sentado debajo de mi. Así que he cogido toda mi ropa y he salido corriendo - Griselda seria incapaz de hacer una aseveración como la que acababa de oír, pero Tulip la había acostumbrado a todo.
- Deberías dejarle, de verdad que no acabo de entender por que no lo has hecho todavía. Te dice que esta separado de su esposa, y sin embargo, sigue viviendo con ella, eso no es normal.
- Mi querida Gris, no puedo dejarle, tiene una bañera en su casa, y un jardín, perlo la bañera es lo mejor. Sin duda.
- Pues no lo entiendo.
- En Dublín yo tenia bañera, es un lujo, pero yo tenia una. Me encantaba pasar allí horas, en el calorcito de mi cuarto de baño, era como estar en otra parte, y sin embargo aquí apenas existen. Y no sabes lo que es quedar con este hombre y pasar un rato en su bañera a su lado. Además, conmigo es encantador y no tengo problemas con él, no me importaría empezar una relación seria, pero su ex esta loca, se tendría que haber marchado hace mucho. Hoy, por ejemplo, se supone que estaba en no-se-donde, muy lejos, y además, cuando ha entrado, simplemente nos ha dado las buenas tardes y se ha sentado en el salón a ver la tele. ¿Tú harías algo así?
Griselada no podía ni entender lo que Tulip la estaba contando pero la vio muy abatida, así que la abrazó durante un rato y después pasaron el resto del día viendo la tele.

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